En el marco del XXV Foro Virtual: «Los retos para la paz en México en un contexto de rupturas globales», convocado por la Plataforma para la construcción de paz en México, el analista de política exterior y experto en conflictos internacionales, Mariano Aguirre Ernst, ofreció una reflexión sobre cómo las dinámicas locales, regionales y globales se entrelazan en la actual crisis del sistema internacional. El evento tuvo lugar de forma online el 13 de julio de 2026.
Aguirre, quien cuenta con una amplia trayectoria en la ONU y diversos centros de investigación, situó a México en el «centro mismo de la tormenta». Según el analista, el país es un ejemplo clave donde se cruzan graves problemas de justicia social, desigualdad y una gobernabilidad con tintes autoritarios, todo ello enmarcado en una posición geopolítica compleja.
Un mundo sin reglas: la mayor amenaza
Uno de los puntos centrales de la charla fue la crisis del multilateralismo y el avance hacia lo que Aguirre denomina un «mundo sin reglas». Este fenómeno, impulsado por movimientos de ultraderecha y figuras del poder tecnológico de Silicon Valley, busca eliminar los consensos internacionales y las regulaciones democráticas para favorecer intereses económicos particulares.
«Un mundo sin reglas es un mundo muchísimo más peligroso», advirtió Aguirre, señalando que esta transgresión de las normas internacionales no solo afecta la diplomacia, sino que deteriora los valores democráticos y la confianza ciudadana. En este contexto, mencionó cómo la «guerra contra el crimen» planteada desde algunas administraciones internacionales suele utilizarse como una herramienta de dominación y control militar, más que como una solución real a la violencia.
La economía del conflicto y la desigualdad
El ponente también destacó la vinculación entre la violencia y la evasión de capitales, el lavado de dinero y la corrupción. Citando su experiencia en Colombia, Aguirre ilustró cómo un país puede perder anualmente el equivalente a su presupuesto nacional de desarrollo debido a operaciones financieras ilegales, lo que deja al Estado sin recursos para atender crisis humanitarias básicas.
Hacia una construcción de paz desde lo local
Ante un escenario que reconoció como «no muy alentador», Aguirre defendió la necesidad de reforzar las iniciativas de construcción de paz desde el ámbito local. A su juicio, las comunidades y los municipios son espacios clave para fortalecer las resistencias sociales y desarrollar políticas de prevención frente a la violencia.
También subrayó la importancia de tejer alianzas entre actores diversos como el mundo académico, el periodismo, las organizaciones de la sociedad civil y las redes internacionales de solidaridad para hacer frente a desafíos cada vez más complejos. Asimismo, apuntó al potencial de la cooperación Sur-Sur, destacando el papel que pueden desempeñar países como México y Brasil en el impulso de nuevas estrategias de alcance global.
La conferencia concluyó con un llamamiento a no renunciar a la indignación ni al compromiso con cuestiones que suelen recibir poca atención pública e incluso por parte del ámbito de la construcción de paz, como la fiscalización de las grandes empresas o la lucha contra la corrupción financiera. Según Aguirre, estos factores constituyen algunos de los motores menos visibles, pero más determinantes, de la violencia organizada.